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Los politos azules enfrentaron al cine del hombre más rico del Perú

Te venden los boletos de las películas más taquilleras del mundo, llenan y rellenan la canchita que consumes, limpian la basura que dejas debajo de las butacas, aguantan las quejas, los maltratos y reclamos, hacen cuatro horas diarias o más, tienen un contrato temporal de seis meses, tienen un empleo a tiempo parcial y ganan entre S/ 390 y S/ 410.

No tienen beneficios como los trabajadores a tiempo completo/full time (polos celestes) o los jefes (camisas). Están propensos al despido arbitrario. Trabajan y estudian, por lo que hacen doble esfuerzo físico y mental.

Ellos son los politos azules, trabajadores a tiempo parcial/part-time de la cadena de cines más grande del país, Cineplanet, la cual pertenece al grupo Intercorp, conglomerado del empresario Carlos Rodríguez Pastor, el hombre más rico del Perú.

La fortuna de Rodríguez Pastor, dueño de bancos, hoteles, restaurantes de comida rápida, colegios, clínicas y otros, se incrementó a US$ 5.300 millones de dólares en el 2021, a comparación del 2020, cuando su patrimonio registraba US$ 4,200 millones de dólares, según la revista de negocios, Forbes.

Pese a ello, el cine de Rodríguez Pastor aplicó despidos masivos y la conocida suspensión perfecta de labores.

María es uno de los politos azules. A los 18 años entró a Cineplanet, fue su primer empleo e inició limpiando las salas y butacas. Después, la asignaron al área de boletería y dulcería.

“Al principio te hacen sentir como en familia. Te dicen que tienes muchos beneficios por ser parte del grupo Intercorp”, menciona. Una vez, un gerente fue a su sede, se acercó a ella y le preguntó qué se podía mejorar en la empresa. “Aparentan estar preocupados”, añade. 

María cumplía sus cuatro horas, marcaba su salida, pero a veces le ordenaban hacer trabajos extras, los cuales no eran pagados. Si se oponía, le caía un memorándum o suspensión. Así era con sus demás colegas.

Tenían que hacer limpieza extrema a las baldosas del lobby, cargaban maquinaria pesada, y debían asear los baños ya que en algunas sedes no había personal de limpieza.

“Más en las noches y en horarios de cierre. A veces te quedabas hasta las dos de la mañana o más cuando eran funciones de preestreno”, afirma. 

Cuando llegó la fiebre superhéroes de Marvel (Avengers Infinity War o Avengers: Endgame), la prensa titulaba: “Cineplanet se quedó sin butacas”, “Web de Cineplanet colapsa” y “Fans viven una locura”.

Mientras los politos azules tenían que trabajar hasta las cinco de la mañana. La jefatura les dijo que no se preocuparan porque les reducirían horas o les darían días libres, pero todo quedó en palabras.

Muchos trabajaban para su día. Una de sus compañeras era de Ica, pero estudiaba en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se pagaba la habitación en Lima con lo que ganaba en Cineplanet.

“Mira, detrás de ti hay muchos jóvenes que quieren ingresar, y te pones a flojear”, era la típica frase de “aliento” de los gerentes.

En pocas palabras, los politos azules tenían que decir sí a todo.

A inicios de 2020, el nuevo coronavirus COVID-19 se sentía lejano en Perú, aunque la propagación no se detenía alrededor del mundo.

María afirma que Cineplanet proyecta una imagen tan mala ante sus trabajadores que entre ellos comentaban: “Así venga el virus, seguiremos trabajando”.

El 6 de marzo del año pasado, el Ministerio de Salud (Minsa) confirmó el primer caso de una persona contagiada en el país. Siete días después, Cineplanet emitió un comunicado anunciando medidas preventivas. 

María y sus compañeros se enteraron por la página web. La empresa no les había dicho nada hasta el día siguiente, solo les indicaron que debían lavarse las manos cada cierto tiempo y que algunas butacas tendrían una “X” para guardar distancia entre los clientes.

El 15 de marzo, el expresidente Martín Vizcarra anunció el estado de emergencia, aislamiento social y el cierre de actividades no esenciales como los cines.

Aquel día, María recibió una llamada de la empresa para que se acercara a su sede. Allí encontró a todos sus compañeros. “Nos entregaron cartas de despido sin más. La gerencia nos esquivaba”, cuenta.

Todos los politos azules fueron sacados a nivel nacional, señala María. “Nos pusimos en contacto con compañeros de otros distritos de Lima y de otras regiones. La historia era la misma”, agrega.

Como protesta, decidieron publicar sus cartas de despido en las redes sociales. El caso explotó y la cadena de cines del multimillonario Carlos Rodríguez Pastor retrocedió.

El 17 de marzo, María y sus colegas recibieron un correo en donde Cineplanet los calificaba de «colaboradores» y les explicaba que sus despidos ya estaban previstos desde hace días y que tal medida “coincidió” con el anuncio del Gobierno, pero que sus despidos quedarían sin efecto.

Les dijeron que sus sueldos no se afectarían ya que tendrían licencia con goce de haber en lo que dure el estado de emergencia.

A inicios de abril del 2020, la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) envió una carta al Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) solicitando flexibilidades laborales ante la pandemia, entre ellas, la suspensión perfecta y el cese colectivo.

En un primer momento, el Ministerio de Trabajo, a cargo de Sylvia Cáceres, descartó tales propuestas y mencionó que el objetivo era “preservar los empleos”. Por aquel tiempo, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) también rechazó los pedidos del gremio empresarial.

Sin embargo; unos días después, el MTPE aprobó la suspensión perfecta, con las firmas de Vizcarra y la exministra de Economía, María Antonieta Alva, quien deseaba que las empresas usen esta figura como última instancia.

En una reunión virtual con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ministra Cáceres indicó que las microempresas le habían comunicado al Gobierno que no podían sostenerse económicamente, y que por esa razón se había aprobado esta medida laboral.

En la primera semana, 84.345 trabajadores fueron suspendidos, y el 76% no eran de microempresas, sino de medianas y grandes empresas.

El secretario general de la CGTP, Gerónimo López, afirmó que el Gobierno había cedido a la presión de la Confiep. Hay que agregar que los sindicatos ya venían criticando la gestión de Cáceres desde antes de la pandemia.

Economistas de gran trayectoria como Pedro Francke (actual Ministro de Economía) y Fernando Cuadros criticaron tal medida debido a que los trabajadores se quedarían sin empleo y sin sueldo, además alertaron de los vacíos en la norma.

En paralelo, el Sindicato Único de Inspectores de Trabajo de la Sunafil (Suit Sunafil) alertaba que el personal era muy escaso (750) para atender miles y miles de solicitudes de suspensión perfecta.

Así es como Vizcarra, Cáceres y Alva desempolvaron la figura laboral creada en los ‘90 por el dictador Alberto Fujimori y por su entonces Ministro de Trabajo, Jorge González Izquierdo.

Composición: Mataperrea

Y ya que la suspensión perfecta tenía luz verde, Cineplanet, velozmente, suspendió a sus trabajadores, del 17 de abril al 9 de julio del 2020.

Según la ley, esta figura era factible si la empresa había agotado vías previas como el trabajo remoto, adelanto de vacaciones, reducción de horas, entre otras que se debían acordar con los empleados.

“Solo nos enviaron un comunicado, no nos dijeron para conversar”, precisa María.

Los politos azules estaban enojados, pero “tranquilos” ya que aún estaban en planilla. No sabían de derecho laboral, pensaron que todo iría bien así que esperaron durante aquellos meses.

El 13 de junio, María y sus colegas se llevaron una amarga sorpresa. El Gobierno publicó la lista de empresas que accedieron a Reactiva Perú —uno de los programas del Gobierno que debía ayudar a empresas con vulnerabilidad económica frente a la pandemia— y una de ellas era Cineplanet, la cual había recibido S/. 10 millones.

Cineplanet había cerrado el 2019 con unos ingresos de casi S/ 500 millones, según la Superintendencia de Mercado y Valores.

“Nos indignó, les escribimos a los gerentes y enviamos correos a la empresa, pero nunca hubo respuesta”, comenta.

La extitular del MTPE había señalado que las empresas con apoyos económicos del Estado no tendrían por qué acogerse a la suspensión perfecta; sin embargo, Cineplanet lo hizo de todas maneras ya que la norma tenía vacíos.

El 24 de junio, el Ministerio de Trabajo rechazó la solicitud de suspensión de la cadena de cines ya que nunca hubo negociación entre empresa-trabajadores, por lo que debía pagar las remuneraciones de quienes fueron afectados por dicha medida.

Cineplanet apeló y solicitó una audiencia para justificar la suspensión. El Ministerio de Trabajo aceptó, pero también invitó a los empleados part-time y full time, y les pidió elegir a sus voceros.

Los politos azules crearon una página de Facebook y Twitter para contactarse con empleados de otras regiones del país. María y una compañera fueron representantes de su sede.

“La empresa quería deshacerse de todos. A los full time se les ofreció una suma de dinero (sueldo más beneficios) junto a entradas y combos para que renuncien. Los llamaban tres veces al día. Les insistían tanto que muchos aceptaron. Si no aceptaban, eran suspendidos hasta el próximo año (2021)”, relata María. 

Es necesario agregar que la suspensión perfecta se fue extendiendo según se alargaba el estado de emergencia y el plazo para aplicarla se había ampliado hasta el 2022.

Durante ese periodo, el Gobierno anunció una serie de bonos, pero los trabajadores de Cineplanet, al estar incluidos en planilla, no podían acceder a estos subsidios.

El contrato de María terminó en agosto del 2020. Trabajó casi tres años para Cineplanet. “El último contrato part-time culminó entre octubre y septiembre”, señala.

Su compañera de Ica se tuvo que regresar. Muchos buscaron empleo y no consiguieron. María está desempleada hasta la fecha. Actualmente va en los últimos ciclos de su carrera y tiene un pequeño trabajo informal como cajera en la tienda de una amiga.

En abril del 2021, el Ministerio de Trabajo rechazó la apelación de Cineplanet, por lo que fue obligada a pagar a sus 2.170 trabajadores suspendidos.

Cabe añadir que la empresa de Intercorp pudo recurrir al Poder Judicial como último recurso. “No lo hizo, nos pagó, mucho roche haber perdido dos veces”, menciona María.

En aquel tiempo, economistas y laboralistas pidieron cambios a la suspensión perfecta, mientras que los sindicatos exigían su eliminación. 

Desde el Congreso, las parlamentarias de Juntos por el Perú, Sigrid Bazán e Isabel Cortez, presentaron proyectos para derogar dicha figura laboral. 

En esa línea, el Gobierno del presidente Pedro Castillo decretó el fin del periodo de suspensión perfecta de labores, medida que sólo duró hasta el 2 de octubre de 2021.

“A raíz de esto nos dimos cuenta que estábamos pasando explotación. Y lo que da más cólera es que los part-time, los politos azules, no tenemos protección ante estos abusos. Y eso no solo nos afecta a nosotros sino también a quienes nos rodean”, explica María.

Muchos de sus colegas perdieron a sus familiares por el virus debido a que no pudieron costear las medicinas o el oxígeno.

“La luchamos a pesar de estar expuestos. Hemos postulado a algunas empresas de Intercorp, incluso a Cineplanet, y ya no nos llaman, a pesar de que nos prometieron que nos volverían a convocar”, menciona.

María recuerda que por aquellos meses surgió la idea de crear un sindicato, aunque todos sus compañeros fueron cesados y no se llegó a concretar.

“Pienso en los trabajadores que han entrado recién. No les va a temblar la mano para volver a reducir personal”, comenta.

El 5 de agosto, la cadena de Rodríguez Pastor volvió a abrir, aunque desde diciembre ya tenían la autorización de reactivarse, pero no lo hicieron porque no permitían la venta de alimentos.

“Sus ganancias están en la dulcería, entiendo su berrinche, pero indigna que utilicen a las personas diciendo que los privan de dar empleo a jóvenes, cuando los explotan y los desechan como si nada”, dice María.

En octubre, el Gobierno autorizó la venta y consumo de alimentos y bebidas en los cines, aunque solo en las salas con personas que cuentan con la vacuna completa, es decir, con ambas dosis.

Recientemente, Cineplanet colocó un aviso en su página web donde señalaban que habían salas para vacunados y no vacunados, por lo que sus trabajadores estuvieron expuestos al virus. Ni el Ministerio de Salud, ni el Ministerio de la Producción y tampoco el MTPE se pronunciaron al respecto.

A mediados de diciembre se realizará el preestreno de Spiderman: No way home, y si bien sólo se permitirá el ingreso de personas vacunadas, la explotación y la vulneración de los derechos continuarán.

Muchas personas que saben de la mala fama de Cineplanet han optado por esta cadena para ver dicha película. Entre sus razones, señalan que tiene más salas y sedes en el país. En Chiclayo, comentan, no tiene competencia. Cineplanet concentra más del 50% del mercado de cines en el país.

“Si quieres volver al cine, no te voy a decir que no lo hagas, pero sí que tengas en consideración a las personas de polito azul, porque ellos son los que dan la cara y chambean duro. Lo mínimo que se merecen es respeto y buen trato”, comenta María.

La expolito azul espera que, algún día, el círculo vicioso de explotación y precariedad se acabe. Mientras tanto, Cineplanet y Carlos Rodríguez Pastor seguirán disfrutando su película.

Texto: Jair Sarmiento Aquino

Edición: Carolina Morales Esteban

Ilustración: Valeria Herrera Vásquez

Como este es un proyecto autofinanciado e independiente, agradeceríamos mucho sus colaboraciones para seguir cubriendo buenas historias. Otra manera de ayudar sería compartiendo. Saludos y abrazos.

5 respuestas a «Los politos azules enfrentaron al cine del hombre más rico del Perú»

Muy buena historia de la realidad laboral de nuestro país… La explotación para las grandes empresas es normal, el estado siempre alcahueteando y mirando a otro lado.

Bueno mi comentario o opinion es que en cineplanet o en muchas empresas como estas hacen aparentar qu son buenos y tienen una buena imagen pero esto solo es por fuera ya que con sus empleados no es lo mismo ya que piensan que por tener mas dinero y cosas pueden abusar de las demas personas como en este caso, pienso que esto no deberia de pasar y que se deberia de tomar mas en cuenta para que las cosas vayan mejor y no exploten a los empleados.

Esto es un reportaje que provoca leer sinceramente, hasta se puede alargar con una investigacion mas extensa.

Gracias.

Si me lees muchas empresas hacen trampa o explotan. Pieers no es la exepcion
(experiencia personal).

Gracias por la info, ya me sentía indignado con Cineplanet por las acciones que tomaron pero no me imaginaba que existía toda esta historia detrás.

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