Una conversación con Trvko, Mauricio Ruiz Sáenz
El hip—hop es una familia,
todos debemos hacer nuestro aporte.
Este, oeste, norte, sur, no importa,
todos venimos de la misma costa,
la costa de África.DJ Kool Herc
“Mi rap no es de tarima, mi rap es del obrero que construye Lima”, dijo Eduardo Mauricio Ruiz Saenz, —conocido como Trvko en el movimiento Hip-Hop—, antes de que una bala le quite la vida el miércoles 15 de octubre de 2025 a las 11:50 p.m., producto de una brutal represión policial del régimen de José Jerí durante las protestas contra quienes tienen el poder en el Perú. Su rap no caduca, su voz sigue con nosotros, su lírica suena más fuerte que las armas de la dictadura.
A Trvko le dispararon en Plaza Francia, un lugar emblemático ubicado en el Centro Histórico de Lima. Hoy esta plaza pública está siendo resignificada para conservar su memoria y su lucha. Ahora se le conoce como Plaza Trvko.

Los peruanos olvidan, pero las calles no olvidan. La sangre no se olvida.
Trvko era un artista del distrito de San Martín de Porres que no solo cantaba, también contaba. “Mi rap narra lo malo, pero es consecuente, mi rap es oro bruto para todas las mentes rebeldes e inteligentes”, decía en Percutando, su último álbum publicado en Youtube y Spotify a fines de septiembre del 2025.
Para Trvko, el rap era un instrumento de comunicación para pensar, para estar con los suyos, para interpelarse a sí mismo, para reflexionar sobre el barrio, para mostrar su desacuerdo con el “orden” de las cosas.

“Salir, huir, buscar un lugar, donde te puedas encontrar contigo mismo, donde puedas desprenderte de este sucio mecanismo, de este sistema que me quema y no me deja estar tranquilo”, decía en la canción Kaña con Zuko que hizo con su grupo Amachaq Pacha.
Trvko era un joven trabajador de 32 años que tenía que lidiar con un salvaje mercado laboral que desecha a la clase obrera cada tres meses. Vivir solo de la música es difícil en el Perú, y por eso tenía que trabajar en otros oficios para sostener sus sueños y también los de su hijo.
El artista del colectivo SMP 031 era consciente de la falta de oportunidades para quienes no viven en la Lima Top.
San Martín de Porres es uno de los distritos más poblados de la capital del Perú, y que ante la marginalización del gobierno, su gente busca cómo sobrevivir, emprendiendo con bodegas, manejando mototaxis, siendo ambulantes y haciendo otras actividades consideradas “informales” para las autoridades que persiguen a la clase obrera.

“Mi rap es marginal (….) La calle es mi escuela y yo le doy curso”, decía Trvko. También en su canción Recaída hablaba de la economía nacional: “A mis hermanos que caminan a diario, buscándose un salario, lejos de un empresario, no es tan fácil esta vida, si vas en contra eres un suicida, todas las reglas ya están decididas, dictadas”.
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El Hip-Hop nació en los 70 en el barrio de South Bronx de Nueva York con los ‘block parties’, espacios de recreación al aire libre organizados por los chicos y chicas latinas y afroamericanas que vivían la marginalización y la violencia de las políticas urbanas y económicas de los Estados Unidos.
Clive Campbell, aka DJ Kool Herc, considerado el padre del movimiento hip-hop, fue quien sacó sus equipos a la calle para organizar reuniones masivas. Todo inició con su fiesta legendaria “Back to School Jam» realizada el 11 de agosto de 1973, cuando tan solo tenía 18 años. Su breakbeat (base rítmica) autodidacta se hizo tan popular que fue moviéndose para otros barrios y distritos.

Durante los 80, la cultura hip-hop dio sus primeros pasos con el breakdance o el “baile mostro”, como le decían las revistas de esos años. Las películas que se empezaron a mover en la escena peruana fueron “Breakin” y “Beat Street”. Mientras se vivía la hiperinflación del primer régimen de Alan García, los primeros bboys y bgirls empezaron a practicar sus primeros top rock, footworks y freeze en los barrios del Rímac, Comas, San Juan de Lurigancho y el Callao.

Todo fue escalando en los 90 cuando empezaron a surgir las primeras líricas de rap, los primeros pinchazos a las consolas de DJ, y la intervención del graffiti en las paredes de la capital peruana. Los cuatro elementos del hip-hop habían llegado a un Perú que vivía la dictadura de Alberto Fujimori —padre de Keiko Fujimori—, una etapa con diversas protestas y numerosos casos de violaciones a los derechos humanos como lo ocurrido en La Cantuta, Barrios Altos, Manta y Vilca, Santa, entre otros.
Fotos: Flor de milagros N. Chalco
En Generación Basura de Amachaq Pacha, Trvko criticó la despolitización de los jóvenes que nacieron en los 90 durante la dictadura. “Si no quieres cambio, quedate en tu jato, pegao al aparato, sin gastar tu zapato”, rapeó en el 2015 y volvería a cuestionarlo diez años después con Percutando: “Cada amanecer, quieren adormecer los cerebros sumisos que no entienden el por qué, y no entienden que tienen el poder, para mover el system, pero porque no lo ven, no lo ven”.
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Los 2000 iniciaron con el “retorno de la democracia”, pero con la continuidad de un sistema capitalista y neoliberal que ya había sembrado la dictadura fujimorista, siendo la mercantilización de los derechos y la flexibilización del marco laboral, las cuales fueron más dañinas para los trabajadores peruanos, sobre todo para los más jóvenes.
“Si la cultura del blues se había desarrollado en condiciones de opresión y trabajos forzados, la cultura del hip-hop surgiría, precisamente, de la falta de trabajo”, dice el historiador y periodista de hip-hop, Jeff Chang, en su libro “Generación Hip-Hop: De la guerra de pandillas y el grafiti al gangsta rap”.
Una de las protestas más fuertes del siglo XXI fue el ‘Arequipazo’ de 2002, en el que la población se movilizó contra las privatizaciones de las empresas eléctricas públicas en la ciudad blanca. Un año antes, el entonces presidente Alejandro Toledo había firmado un acta en donde prometía no hacerlo. En tanto, su ministro del interior Fernando Rospigliosi —hoy senador fujimorista del Congreso— terruqueaba a los dirigentes y ciudadanos que salían a manifestarse.
En tanto, en 2003, en Puno, los docentes acataron una huelga por mejores derechos junto a los estudiantes universitarios. Toledo envió militares y la represión acabó con la vida de Edy Quilca Cruz, estudiante mártir de 22 años de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional del Altiplano.
Fotos: Archivo
Un estudio etnomusicólogo de Rosmery Alvarado Alamo indica que en los 2000 el movimiento hip hop de Lima se establece en casi todos los conos, donde se realizan distintas actividades como encuentros y asambleas. También se menciona el ‘carreo’, es decir, el rapeo en los buses de transporte público para difundir sus creaciones y a la vez obtener ingresos ante la escasez de empleo y oportunidades en la escena musical.
Las protestas masivas contra los gobiernos sucesorios fueron escalando en los siguientes años. Entre 2005 y 2007 se reprimieron las protestas contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Durante el 2009, en el segundo gobierno de Alan García, ocurrió el Baguazo, en donde la Policía masacró a ciudadanos indígenas del pueblo awajún-wampís.
El hip-hop es un abanico de estilos y contares, pero en ese momento también fue consciente de lo que ocurría en el país. “La sangre en las aceras se borraron con el tiempo, pero en mi memoria queda. Por respeto a los cadáveres manténgase de pie, luchando por lo que creen, ven, que la lucha no termina, recién comenzará”, decía una de las letras de una canción lanzada en 2012 por el Sonido de la Resistencia, aka Artymaña, rapero de SMP.
El gobierno de Ollanta Humala (2011-2016) también se tiñó de sangre. Al poco tiempo de asumir su mandato traicionó su palabra y reprimió/asesinó con policías y militares a ciudadanos que se movilizaban contra los proyectos Conga y Tía María. En Lima se reprimió de forma brutal a jóvenes que protestaron contra la Ley Pulpín.
Fotos: Flor de milagros N. Chalco
“Suave con el abuso de ‘Oyanqui’ Humala”, decía Trvko en su canción Obligar es dictadura de Amachaq Pacha en referencia al imperialismo estadounidense que sujeta la correa del Perú hasta la actualidad.
Trvko también tuvo una lúcida crítica al modelo económico neoliberal que se asentó en la postdictadura fujimorista de los 2000. “A ti te vacila que manipulen el maíz, y que siga arriba la sustancia en tu nariz”, decía en Wachuma de Amachaq Pacha. “Más poder pal de arriba, más poder pa Bembos, pa Mcdonald’s, pa Metro y todo lo que comemos”, cantaba en Kalambre en la Tripa de Amachaq Pacha.
“Hay ploma en el agua y también en los cuerpos que lo protegen, hay plomo para los que no se dejen”, decía en Lima de Amachaq Pacha. “Si los medios mienten, si los tombos roban, si los bancos mandan y la mina trae muerte, si el jefe te explota y no paga suficiente, se toma las calles con toda la gente”, rapeaba en Espejismo del Coeficiente de Amachaq Pacha. “La corporación nos hace más pobres y precarios en varios escenarios, son mercenarios, y fábricas tallan tus lápidas”, sentenció en Tanto daño en Amachaq Pacha.

Trvko entendió que hacer hip-hop era una responsabilidad, más allá de las fiestas, la fama, los tragos, las drogas, las joyas, las batallas, la Red Bull, y otras marcas.
La posición de clase de Trvko era clara. “Este mundo es cruel, la ley es pal’ pobre y para el rico el placer”, decía en Beatpolar de Amachaq Pacha. “No quiero que exista la pobreza ni riqueza, que todo sea igual”, cantó en Kaña con Zuko de Amachaq Pacha. “El mundo fue partido, no compartido”, contaba en Tanto daño en Amachaq Pacha.
“Todo lo malo que me ha rodeado, nunca me tuvo subordinado, pensamiento libre, pero bolsillos atados al puto sistema que me tiene controlado, yo sé que lo has captado, bravo como el barrio, que me conoce a diario, que lloran los muertos del gobierno mercenario, que vive a las justas porque no alcanza el salario, contando los días de este fucking calendario, porque ya se acaba el año y nos siguen haciendo daño”, decía en Acción y reacción en el Álbum Percutando.
Trvko no era un artista que solo hacía perfo de la realidad, no capitalizaba la indignación, no facturaba con la lucha, sus rimas estaban más allá de los likes, los influencers y las redes sociales. “A la shet, no seas muy Pinochet, o no seas muy revolución en la red, hagamos ruido para que no duerman los ricos”, decía en Lima de Amachaq Pacha. Encarnaba, asistía a la lucha, y sentía sus heridas y las de sus compañeros y compañeras.
Fotos: Flor de milagros N. Chalco
Los peruanos siguen caminando sobre cuerpos asesinados por las dictaduras. “Cuidado, con el terrorismo de Estado, cubranse los cuerpos porque están disparando, son ellos los que nos están matando”, decía Trvko en Terrorismo de Estado de Amachaq Pacha.
“Mauricio no solo rimaba, él unía a las personas. No solo cantaba, él tocaba vidas. No solo soñaba, él construía caminos para otros”, dijo la madre de Trvko en el primer mes de su muerte durante la ceremonia que se hizo en la plaza de armas de San Martín de Porres, frente al mercado 105.
Hoy, 15 de octubre de 2026, esa misma plaza en SMP se llena para conmemorar el primer año del asesinato de Trvko. Su padre, Roger Ruiz, dice que se siente solo luchando contra un gran monstruo porque en todo este tiempo no se ha acercado ningún congresista ni autoridad estatal.

Foto: Archivo familiar
Roger Ruiz ha sido miembro del Ejército Peruano y su padre, el abuelo de Trvko, fue miembro de la Guardia Republicana. Ambos lucharon por su país, uno contra grupos subversivos y el otro en la Guerra de Zarumilla en 1941. “Venimos de familia de policías”, comenta el papá de Trvko y por eso le parece lamentable que hoy su hijo sea estigmatizado por agentes del Estado. “El hombre que terruqueó a mi hijo se tragará sus palabras”, indica con firmeza porque seguirá luchando.
“Tengo todas sus cosas, no entregaré nada, tengo sus spray y sus acuarelas, su ropa me la pongo yo y las que no me quedan se las doy a su hijo, mi nieto. Es lo más importante para mí, así puedo conservar su memoria”, cuenta Roger Ruiz, padre de Trvko.
Así era Mauricio Ruiz Saenz, así era Trvko, el chico de San Martín de Porres que abrió su corazón para decir: “Si algún día resucito, volvería pa mi barrio porque se vive bonito”.


Anotaciones:
–La familia de Trvko indica que la defensa legal del policía Luis Michael Magallanes Gaviria apeló la decisión del juez de mantener el caso en la justicia ordinaria, con el objetivo de que se vea en un tribunal militar.
-Los deudos de Trvko señalan que el Ministerio de Justicia no les dio el apoyo económico que debían recibir, tal y como está establecido en el Decreto de Urgencia Nº 006-2023.
-Este 9 de octubre, la Inspectoría de la Policía Nacional del Perú absolvió al policía Luis Michael Magallanes Gaviria de tres infracciones disciplinarias muy graves, entre ellas, la MG-61 que habla de causar lesiones graves o la muerte por negligencia policial. Sin embargo, esta decisión corresponde al ámbito disciplinario y no implica una absolución en el proceso penal contra el uniformado que es acusado por el asesinato de Mauricio Ruiz Sáenz (Trvko).
–Luis Magallanes tiene como abogado a Stefano Miranda Champac, exabogado del diputado Harvey Colchado y del exministro del Interior Roger Santivañez. El letrado está afiliado a Acción Popular, partido con el que se postuló a la Alcaldía de Puente Piedra en 2022.
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Edición: Carolina Morales Esteban
Fotografías: Flor de milagros N. Chalco y Víctor Zea
Texto: Jair Sarmiento Aquino
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